Así, sí: Que paguen la crisis los que la han provocado.

La gestión de la crisis

Los gobiernos democráticos, a los que los y las ciudadanas cedemos temporalmente la responsabilidad del ejercicio del poder, deberían  asumirlo cumpliendo su compromiso programático con la sociedad. Pero lo visto en la gestión de la crisis, es precisamente el escenario de fracaso de las cumbres mundiales y de la falta de voluntad política para afrontar con decisión cambios en las estructuras de la gobernanza mundial, generadoras de la actual situación.

Tendremos que enfrentarnos a la crisis, desde la ciudanía, si queremos aspirar a la justicia global, afrontando los desafíos para introducir un cambio fundamental en su gestión.

Los mercados, sus líderes y aquellos que en la política abrazan el dogma neoliberal, no se sienten avergonzados con su alegre retorno a la cultura de bonos multimillonarios, a la recuperación del sistema financiero y de las grandes corporaciones especulativas, a costa de los ahorros de los estados, conseguidos con el capital humano y su trabajo, mientras millones de trabajadores en todo el mundo sufren las atroces consecuencias de su crisis sistémica.

Nuestro reto es precisamente demostrar sin complejos,  que si los pueblos empujamos juntos podemos tener una correlación de fuerzas muy superior a la de los especuladores del capitalismo de casino, basado no solamente en un modelo de relaciones productivas  que genera beneficio, sino en el mito fundacional del orden social.

Vivimos en un mundo donde dos terceras partes de la humanidad están sumidas en la miseria o en la pobreza, pero aún  tenemos un resquicio que debemos aprovechar para avanzar en la justicia social, que tanta lucha y vidas ha costado, para no volver a las tragedias que la humanidad sus pueblos han sufrido.

Para los mercados hoy está en juego acabar con los estados del bienestar,  privatizando todos sus servicios públicos y conquistas sociales. Nuestro lema bien podría ser que “hoy debe de comenzar el momento de los pueblos y de su poder, no del poder de las finanzas”.

Todos sabemos que cuando hay voluntad política, la opción económica puede ser dirigida de otra forma reordenando el sistema capitalista, el sistema de producción y el de la propia plusvalía.

Debemos combatir las causas de la pobreza en el mundo, reivindicando un cambio de las normas comerciales de la Organización Mundial del Comercio, asegurando que se utilicen como un instrumento que garantice el trabajo decente y un desarrollo sostenible que beneficie a las personas y redistribuya la riqueza. En igual medida la gobernanza mundial ejercida desde el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han sido responsables directos de la actual situación y por lo tanto merecedores de nuestra desconfianza al dar soluciones para salir de la crisis. Debemos exigir una reforma comenzando por las instituciones internacionales de Naciones Unidas, nacidas en otro contexto histórico.

Los gobiernos, incluido el español en la gestión de la crisis, se han supeditado a los miedos e intereses de los mercados financieros, expandiendo con ello la decepción en el propio electorado y armando de argumentos al ajeno.

Los y las  ciudadanas que hemos elegido opciones de izquierda o progresistas, tenemos el derecho a exigir una política que recoja estrategias y valores de la izquierda, y ésta debe de afrontarlas pasando de la defensiva a la ofensiva democrática, con un discurso claro de justicia social.

Todos los movimientos sociales al unísono debemos unir nuestras fuerzas para demostrar en todos los ámbitos de actuación que no vamos a aceptar reformas laborales absurdas, recortes sociales, ni a renunciar al compromiso internacional en la cooperación al desarrollo a la que estamos moral y éticamente obligados.

Y la ciudadanía que cree en estos valores de libertad y justicia haríamos bien en no olvidar las reflexiones poéticas de Bertol Brecht, de no defender a los otros porque eran distintos a nosotros, porque

Finalmente vinieron a por mí, y para entonces, ya no quedaba nadie para defenderme”…

un motivo de más para comprometernos con todas las movilizaciones sociales a nivel internacional y nacional que se realicen en pro de la defensa de nuestros justos intereses.

Manuel Bonmatí
Secretario Confederal de Política Internacional de UGT
Miembro de la Alianza Española contra la Pobreza

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